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Existe una gran relajación en lo que respecta a visión y conducción

En tanto la asociación ultima la publicación de la 2ª edición de su estudio “El estado de la visión de los conductores en España” -cuya primera edición indicó que 15% de los conductores -cerca de 6 millones- se enfrentan a la carretera con problemas visuales no corregidos y un millón de ellos no debería conducir-, Salvador Alsina, su presidente, recuerda que “existen grandes diferencias entre lo que impone el Reglamento General de Conductores y lo que la Guía de la DGT explica al ciudadano, además de la existencia de pruebas psicotécnicas muy laxas para la renovación del permiso, provocando que ni siquiera el conductor conozca los requisitos que debe cumplir o qué pruebas debe superar para obtener su carnet”.

Entre los casos más destacados, señala:

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– Tras una cirugía refractiva, el conductor pierdee su carnet durante un mes, periodo tras el cual debe contar con un informe positivo del especialista para recuperarlo con carácter anual. Además, con la operación se suelen generar ciertas consecuencias no deseadas que hacen que perdamos nuestras capacidades para la conducción.

Capacidad visual, agudeza y campo visual. Para la obtención del carnet solo es necesario poseer con o sin corrección un 0,5 de agudeza visual binocular y llegar al 0,1 en el ojo de menor visión. Cifras demasiado permisivas ya que con esas limitaciones se poseen grandes limitaciones a la hora de la conducción. Respecto a la sensibilidad al contraste, la ley no impone límites, dejándolo en manos del examinador.

En palabras de Alsina, “al volante,  nuestra vista es nuestra vida y la de los nuestros, por lo que debe inculcarse un comportamiento correcto en materia de salud visual”. Visión y Vida espera retomar sus campañas de sensibilización en este campo, como ya hizo previamente con la Dirección General de Tráfico o el Servei Català de Trànsit.

 

“Existe una gran relajación en lo que respecta a visión y conducción”

  • Salvador Alsina, Presidente de Visión y Vida, alerta de la poca preocupación –tanto del ciudadano como de las autoridades- respecto al cuidado de la visión al volante.
  • Los requisitos del examen psicotécnico para la obtención y renovación del carnet suelen ser muy laxos en el ámbito de la visión.

Madrid. 10 de agosto, 2016.

La asociación de utilidad pública Visión y Vida ultima la segunda edición del estudio sobre visión y conducción “El estado de la visión de los conductores en España”, cuya primera edición data de 2011. Fue este estudio el que indicó que el 25% de los conductores –cerca de 6 millones- se sentaban al volante con problemas de visión no corregidos, o que cerca de 1 millón de los mismos no debería conducir.

Hoy, inmerso ya en el trabajo, Salvador Alsina, Presidente, alerta de que están percibiendo que la despreocupación respecto a este tema ha ido en aumento, muchas veces alentado por los laxos requerimientos impuestos a los conductores: “existen grandes diferencias entre lo que impone la ley –el Reglamento General de Conductores[1]– para la obtención y renovación del carnet de conducir y lo que la DGT explica en su Guía de Consejo Sanitario de Seguridad Vial. Para nosotros, los especialistas de la visión, ni el ciudadano conoce los requisitos que debe cumplir para ser responsable de su conducción, ni las pruebas necesarias para la obtención y renovación son suficientemente exigentes”.

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Entrando en materia, Alsina recuerda que cualquier persona que se haya sometido a una operación de cirugía refractivapara corregir sus problemas de miopía, hipermetropía o astigmatismo, cuentan con un periodo de un mes de pérdida de carnet tras el cual –y con el informe positivo del especialista- se recupera la licencia por un periodo anual, tras el que deberán volverse a someter a revisión. Sin embargo, ni siquiera la DGT explica este aspecto en su guía”. Para los profesionales de la visión este requisito es imprescindible, ya que “tras una operación existen ciertas consecuencias no deseadas que a veces se ignoran pero que generan grandes dificultades para conducir, como son el ojo seco crónico, la pérdida de calidad visual en aspectos como la sensibilidad al contraste -lo que dificulta o imposibilita la conducción nocturna- o las distorsiones visuales que son los daños irreversibles más frecuentes”. Alsina recuerda que existen muchas alternativas a las operaciones refractivas con consecuencias menos perjudiciales, pero “es imprescindible que el conductor y ciudadano conozca tanto las condiciones que debe cumplir al volante como, en el caso de las operaciones refractivas, las consecuencias de las mismas y las alternativas existentes”.

Asimismo, en otros aspectos generales relativos a la capacidad visual, como la agudeza o el campo visual, Alsina recuerda que “para obtener la habilitación para conducir es necesario poseer –al menos- 0,5 de agudeza visual binocular con o sin corrección y con el ojo de menor visión debemos llegar al 0,1. Estas cifras son demasiado permisivas; una persona con una visión de 0,5 con corrección estamos seguros, como especialistas, de que presenta grandes limitaciones que pueden dificultar su conducción”. Respecto al campo visual o la sensibilidad al contraste, algo normalmente asociado a la edad o consecuencia habitual de las operaciones refractivas, Alsina recuerda que “la ley no impone unos límites definidos aptos para la conducción, dejando de la mano del examinador la imposición de su propio criterio”.

Por ello, Visión y Vida desea finalizar en los próximos meses su estudio con vistas a iniciar de nuevo el trabajo con las autoridades y con los propios ciudadanos, a los que quiere hacer partícipe de la norma, de sus necesidades y obligaciones ya que “al volante, nuestra vista es nuestra vida y la de los nuestros, y no podemos únicamente ampararnos en la norma, sino que debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y nuestras obligaciones, para poder conducir con seguridad. No se trata de pretender evitar siempre que nos multen por conducir en estado de ebriedad, sino ser consciente –como ya se ha conseguido enseñar- que al volante es de sumo riesgo ingerir alcohol. Así, creemos firmemente que este mismo comportamiento debe ser inculcado en materia de salud visual”.

Visión y Vida, que ya ha realizado diferentes campañas de sensibilización con la Dirección General de Tráfico, con el Servei Català de Trànsit y con autoescuelas y centros de formación, diseña ya la nueva campaña que espera ayude a reducir la siniestralidad en carretera mientras sigue lanzando consejos en sus redes sociales en materia de visión y conducción.

Principales aspectos recogidos en la normativa:

ASPECTO CONDUCTOR NORMAL CONDUCTOR PROFESIONAL
Agudeza Visual Binocular: Mínimo 0,5 con o sin corrección.

Monocular: Mínimo 0,1 en ojo de visión inferior a 0,5.

0,5 en un ojo y 0,8 en otro.

Nunca puede superar las 8 dioptrías.

 

Campo Visual Sin alteraciones en visión binocular.

Patologías deben ser examinadas por especialista.

Sin escotomas centrales en ninguno de los dos ojos.
Sensibilidad al contraste Sin alteraciones significativas (dependiendo de criterio de especialista). Mismos requisitos.
Cirugía Refractiva Un mes sin conducción.

Tras esto, informe de intervención para prórroga máxima de 1 año.

Tras 1 año, el oftalmólogo fijará el periodo de vigencia posterior.

3 meses sin conducción.

Mismos requisitos para renovación.

[1] Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo, publicado en el «BOE» núm. 138, de 8 de junio de 2009 con la referencia BOE-A-2009-9481 y cuya última modificación de produjo el 21 de noviembre de 2015 mediante el artículo único del Real Decreto 1055/2015, de 20 de noviembre. Ref. BOE-A-2015-12572, que entró en vigor el 31 de diciembre de 2015, según disponía su disposición final 3.